En las primeras horas de enero comenzó a circular un relato de alto impacto que describía, con lujo de detalles, una supuesta operación militar de Estados Unidos para detener al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. La narración, difundida en redes sociales y replicada en distintos espacios digitales, hablaba de una incursión quirúrgica ejecutada en cuestión de segundos, con helicópteros sobre el Caribe y fuerzas especiales entrando a una residencia en Caracas.
El presidente estadounidense Donald Trump habría seguido el operativo desde Mar-a-Lago, rodeado de pantallas con transmisiones en tiempo real. El texto sostiene que elementos de la Delta Force irrumpieron mientras Maduro dormía y que, al intentar refugiarse en una habitación reforzada, fue interceptado y puesto bajo custodia, junto a su esposa Cilia Flores.
La aprobación del operativo se dio la noche del 2 de enero, tras semanas de planeación y ensayos, y que el despliegue duró apenas 47 segundos. Incluso se menciona el nombre de una presunta misión, “Operación Resolución Absoluta”, y declaraciones atribuidas a altos mandos militares sobre una acción “sin precedentes” desde la Segunda Guerra Mundial.
“La operación fue discreta, precisa y se llevó a cabo durante las horas más oscuras del 2 de enero, y fue la culminación de meses de planificación y ensayo, una operación que, francamente, solo las fuerzas armadas de Estados Unidos podrían emprender”, dijo presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Dan Caine.





