El Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunció un paro armado a nivel nacional que iniciaría el 14 de diciembre, generando preocupación por la seguridad durante la temporada navideña. El comunicado fue difundido el 12 de diciembre y, hasta el momento, no se ha conocido una respuesta oficial del Gobierno colombiano ni del Ministerio de Defensa.
En el documento, el grupo armado justifica la medida como una reacción ante una posible intervención del próximo gobierno de Estados Unidos en la región, asegurando que sus acciones buscan impedir decisiones externas sobre el futuro del país.
El analista experto en geopolítica, Juan Camilo Ubaque, señala que más allá del impacto directo en las comunidades donde el ELN mantiene presencia, el anuncio tiene un fuerte trasfondo político; además, explicó que la decisión responde a una alerta interna del grupo, relacionada con recientes operaciones militares de Estados Unidos en el Caribe.
Según el analista, el paro armado tendría como objetivo limitar la capacidad operativa del Estado colombiano y dificultar cualquier tipo de apoyo logístico o de inteligencia a eventuales acciones del Comando Sur estadounidense.
Ubaque también destacó el fortalecimiento del ELN en zonas fronterizas con Venezuela, donde el grupo armado habría consolidado una estrategia de guerra híbrida. De acuerdo con su análisis, el ELN opera como un aliado estratégico del régimen venezolano, controlando territorios clave y manteniendo estructuras políticas y militares desde el vecino país. Finalmente, el experto advirtió que esta alianza, sumada a los vínculos con economías ilegales, refuerza el papel del ELN como un actor clave en la dinámica regional, con Colombia como uno de sus principales focos de presión geopolítica.





