En 2019, el entonces gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, presentó la inauguración del centro de distribución de la empresa Grupo Pochteca en Tlaquepaque como un ejemplo de colaboración entre el gobierno y el sector privado.
Dos años después, en 2021, una auditoría interna mostró un panorama distinto: la Planta Guadalajara de la empresa operaba “por debajo del estándar”, con riesgos relevantes en distribución, controles, documentación y cumplimiento normativo.
Los hallazgos incluyeron expedientes incompletos en clientes de químicos esenciales -que aun así concentraban más de un tercio del volumen vendido- y diferencias significativas entre los registros internos y las declaraciones oficiales de sustancias como acetona y metiletilcetona, clasificadas por la propia auditoría como “riesgo mayor”.
Estas sustancias están estrictamente reguladas porque pueden emplearse en la elaboración de drogas sintéticas, un punto especialmente sensible en un estado donde informes de seguridad registran gran actividad del crimen organizado y la elaboración de estupefacientes, principalmente por el Cartel de Jalisco Nueva Generación.
En este contexto, el respaldo público que Alfaro dio a la empresa luce cuestionable, sobre todo ante la ausencia de acciones visibles de supervisión o sanción por parte de la autoridad reguladora. Paralelamente, su sucesor, el gobernador Pablo Lemus, enfrenta señalamientos por autoridades, al punto que estaría bajo revisión en Estados Unidos por presuntos vínculos con el dirigente transportista, Nazario Ramírez, recientemente detenido quien es también señalado de ser operador del CJNG.
La combinación de una empresa con controles internos rebasados en el manejo de químicos sensibles, una autoridad regulatoria sin intervenciones públicas conocidas y dos gobiernos estatales bajo cuestionamientos mediáticos configura un escenario preocupante. En un Jalisco donde organizaciones del crimen organizado mantienen amplia presencia, presentar como modelo a una compañía con señalamientos internos sobre fallas regulatorias difícilmente puede considerarse una decisión neutral.





